Hemos perdido una isla ficticia, una isla que todos conocíamos como
'La isla'. Para aliviar un poco la
desolación en que algunos se han instalado desde entonces, proponemos, a través de una adaptación de la investigación del joven
Raúl Zarzuela, un vistazo a otras islas tan molonas como aquella que se fue y que además cuentan con la gran ventaja de estar en el mapa y abiertas al turismo... ¡Que llegan las vacaciones!
La isla de Pascua (Rapa Nui) es una isla volcánica que pertenece a Chile desde 1888. Llena de misterios, está ubicada en la Polinesia, en medio del Océano Pacífico. Tiene una población de 3.791 habitantes, como un pueblo medianito, que se concentran principalmente en Hanga Roa, la capital y único núcleo poblacional.
El primero que pasó por la isla fue Edward Davis, allá por 1697, pero sus manías de esteta le hicieron olvidar aquel terruño a su parecer desgarbado.
No obstante, se cuidó de dejar su impronta y llamó al recién descubierto islote "Tierra de Davis", que fue a donde arribó 35 años después el capitán Jakob Roggeveen con su tripulación a bordo del buque holandés "El Arena". Lo extraño de esta segunda incursión fue que el holandés y sus marineros encontraron la isla en su segunda pasada, un día de Pascua justo cuando se estaban quedándose sin comida, y afirmaron siempre no haberla visto antes.
Buscando rastros de vida a través de su telescopio, el capitán avistó los moais, unas estatuas enormes situadas en aparentes plataformas que mostraban cabezas desnudas o cubiertas con sombreros. Al día siguente, un indígena sonriente subió al barco, donde se le agasajó antes de que se volviera a la isla como había venido: nadando. Animados quizá por la buena acogida que se le dio a su vecino, otros indígenas visitaron el barco en más ocasiones.
Al cabo de un tiempo, los marineros descubrieron con estupor que faltaban objetos y se aprestaron a ir a la "Paasers" (Pascua en neerlandés, nuevo nombre que acuñó Roggenveen) para recuperarlos. Allí, fueron recibidos por una muchedumbre calmada. Pero mientras algunos mostraban señales de bienvenida, otros comenzaron a recoger piedras, por lo que un marinero de gatillo flojo o muerto de miedo a lo desconocido disparó matando a varios indígenas.
A lo largo de la historia, más navegantes recalaron en esta misteriosa ínsula: los españoles le cambiaron el nombre en 1770; el británico James Cook la exploró en 1774; Perugia estudió su flora y fauna en 1785.

Los
moais son las famosas estatuas de la Isla de Pascua, unos monolitos que miden entre tres y veinte metros de altura y pesan entre tres y cien toneladas. Sigue siendo un misterio cómo se las apañaron los nativos de la isla para mover cientos de rocas de tales dimensiones.
Además de su nombre oficial: Isla de Pascua, tradicionalmente se conoció a esta isla como "Te Pito o te Henua" (El ombligo del mundo), "Te Pito o te Kainga" (La matriz) o "Mata ki te rangi" (Los ojos que miran al cielo). Fue llamada "Rapa Nui" (Rapa grande) por los marinos que surcaban esta zona del Pacífico a finales del XIX, por su parecido con la isla "Rapa Iti" (Rapa chica), situada a unos 5.000 kms. al oeste.
A pesar de su aislamiento cultural, los rapanuis originales desarrollaron un sistema propio de escritura llamado
'Rongo rongo', que consta de unos 120 signos básicos que, combinados, suman unos 1.200 caracteres. Se supone que utilizaron este medio para
anotar formulas religiosas y grandes acontecimientos históricos.
Todos los años, en febrero, se celebra la
fiesta "Tapati". Los habitantes de la isla y los turistas se dividen en 'alianzas' que compiten durante los diez días de fiesta con el fin de coronar a una reina. Las pruebas son navegación, pintura corporal, canto, destreza física,
gastronomía, nado y trabajo artesanal.