La Era Espacial molaba caño. Su confusión sobrecogedora de realidad y fantasía, su hermosa unión de alta y baja tecnología, su estética alucinada, sus increíbles novedades increíbles...
Los cohetes podían viajar a la velocidad de la luz y más allá para llegar en un santiamén a la otra punta del universo... pero si algo fallaba te tocaba salir con tu llave inglesa y ajustar el manguito. Y es que, amigas,
el futuro es sin duda analógico.
En
Gnomo sólo nos ha faltado ver
los primeros episodios de la última temporada del
Doctor Who para volver a obsesionarnos con los trajes de astronauta y los viajes estelares.
Por eso hemos
dedicado un escaparate a un futuro galáctico que ya pasó y os hemos traído un montón de
recuerdos de la Era Espacial...
Una combianción fascinante de arte, geometría e ingenio. ¿Estamos hablando de la arquitectura espacial? Sí, y también del
origami espacial. La tradición ancestral y la tecnología galáctica se dan la mano. Dobla el papel con destreza para conseguir cohetes, supernovas, cosmonautas...
En el futuro los robots eran nuestros amigos y nos ayudaban en las tareas domésticas.
Este simpático robot, por ejemplo, prepara unos tés deliciosos. Se sumerge en la taza, agarrándose a los bordes con sus tenazas, para convertir el agua en una aromática infusión.
Pero también hay amenazas en el espacio. ¡Como los malvados
Ice Invaders que quieren invadir la Tierra! Pero tranquilo, ni siquiera necesitas liarte a disparar rayos láser: con
esta cubitera los dejarás helados.
¡Nos encantan los
robots! Pon
un robot en tu vida. Que te ayude con la compra, que te acompañe al trabajo y a clase, que vaya contigo de paseo, que esté contigo en las fiestas...
Esta bolsa plegable y multiuso puede hacer por ti todo eso y aún más. ¡Pon un
robot en tu vida!
Cuando la EEUU comenzó a enviar astronautas al espacio, se dieron cuenta de que los bolígrafos tradicionales no escribían en gravedad cero. Tuvieron que investigar durante años e invertir millones de dólares para conseguir un bolígrafo con pudiese escribir en el espacio. Mientras tanto, los rusos solucionaron el mismo problema con
un lápiz.
Eso sí, los estadounidenses comercializaron el invento y sacaron una buena tajada. Así que nosotros nos hemos dicho: ¿por qué no comarcializar también
el lápiz soviético?
Esta es
una réplica del instrumento de escritura utilizado por los cosmonautas rusos en sus viajes espaciales, capaz de escribir en gravedad cero, boca abajo, en casi cualquier superficie y bajo condiciones extremas de temperatura.
¿Os
apasionan de verdad los robots? ¿Os habéis quedado con ganas de todavía
más androides? No os preocupéis: podéis contruir vuestros propios autómatas. Sólo necesitáis
este set de papertoys robóticos. Corta y pega las cartulinas ilustradas según las indicaciones para construir hasta
siete robots de papel. Serviciales, malignos, dadivosos o juguetones pero siempre absolutamente fascinantes como sólo pueden serlo estas réplicas mecánicas de nuestra propia especie.