
Siempre que llega el verano, en Gnomo nos sube la fiebre y decidimos liarnos la manta a la cabeza y hacer una maniobra lampedusiana. Cambiarlo todo para que todo siga... ¿igual? No. ¡Mucho mejor!
Hemos cambiado la imagen corporativa y estamos muy contentos. Nuestro nuevo logo mola caño y el color ha entrado por fin a raudales en Gnomo. ¿Que quién nos lo ha traído? Los deliciosos habitantes de Villa Merienda, claro.
Y como no nos conformamos con nada, ya que estábamos también hemos cambiado nuestra web. Ahora es más amable, más intuitiva, más dinámica y más refrescante.
Porque ya lo dice el refrán: "refrescarse o morir".