La
naranja constituye un sector tradicional valenciano que, aunque vivió su época dorada entre 1920-1960, sigue siendo parte sustancial de la cultura, historia y modo de vida de Valencia.
Un buen pedazo de esa cultura se refleja en la cantidad y calidad del diseño de algo tan característico del mundo de los cítricos como fueron las etiquetas de naranjas. Muchos fueron los diseñadores e ilustradores, anónimos en la mayoría de los casos, que a lo largo de los años trabajaron en este género publicitario.Nuestros amigos de Naranjas Ché han hecho una selección de etiquetas y carteles naranjeros y nos comentan las temáticas más habituales que se usaban para la venta de naranjas. Os recomendamos a Naranjas Che, quienes se han encargado de buscarnos todas estas imágenes. Están en Sagunto (Valencia), una ciudad a la que le tenemos mucho cariño, y producen naranjas ecológicas, mandarinas, clementinas, limones, pomelos y otras cosas menos conocidas como limas y el kumquat o naranja amarga, que descubrimos este invierno y nos entusiasmó. Se pueden comprar naranjas a través de su web www.naranjasche.com.Desde los primeros carteles que empezaban a hacer las primeras empresas exportadoras de cítricos, a principios del siglo XX, hasta las más actuales que se dedican a las naranjas online, ha llovido mucho. El sector de la exportación citrícola, constató la importancia de crear una marca propia como elemento diferenciador, con lo que estalló un verdadero boom en la creación de carteles de Naranjas, pudiendo encontrar de todo tipo, más divertidos, más serios, más bonitos o más feos, pero todos tienen un encanto especial. Temáticas en etiquetas naranjeras más destacables:• La política construye puentes donde no hay ríos: Los publicistas huyen de la política y la religión como de la peste en cualquier época, pero desgraciadamente, a lo largo de la historia, hemos visto que los políticos emplean a la perfección la fuerza gráfica de los carteles para engrasar la maquinaria de la propaganda. La guerra civil fue uno de los episodios más oscuros de nuestro pasado, pero dejó un legado gráfico objeto de estudio. Aquí tenemos unos ejemplos relacionados con la naranja de los sindicatos agrarios de la época del bando republicano:
• Gitanas, falleras y alpargatas. Los temas rurales y de folclore son un reclamo clásico en el producto agroalimentario, evocan el origen y la naturalidad de su procedencia. Las imágenes con mujeres vestidas de sevillanas y falleras eran habituales.
• No hay animales más bestias que los seres humanos. No se entiende bien por qué, pero los animales eran una temática frecuente al repasar las etiquetas de naranjas. En muchas de ellas, las explicaciones eran muy sencillas, dando a las mascotas de los exportadores un papel protagonista. En otros casos, el vínculo nos cuesta más encontrarlo.
• Muslo o pechuga: Todo un clásico al que la
venta de naranjas no puedo resistirse,
chicas ligeras de ropa o
gestos insinuantes eran habituales. La mujer que se resalta es plenamente un arquetipo, encontrando desde una poderosa
femme fatale, hasta la Lolita más inocente.
Un tema muy valenciano, este de las muchachas guapas. Lástima que no hayamos encontrado el equivalente masculino, personificado por un agricultor de torso desnudo cual oso pardo ibérico disfrutando de la libertad caminando
entre naranjos con sus alpargatas.
• Con toque
esotérico a Shiva o Ganga: Desconocemos totalmente la motivación en la
compra de naranjas por los dioses hindúes, pero ahí están.
• Por muy adorable que sea un niño, al final quieres que se duerma: Los niños se convierten en protagonistas de los carteles por su ternura, sus ocurrencias y su encanto, de esta forma son el vehículo por donde llegará el mensaje al receptor final: el adulto.
• Estilo modernista: La mujer vuelve a ser el centro temático. Con un canon femenino de una mujer esbelta, sensual. No es una mujer fatal, pues representa discreción y mucha elegancia. La envuelve en ropajes y en orlas de zarcillos, de cenefas y de flores. Es el ideal para una rica y refinada burguesía, libre de prejuicios y optimista ante los logros del progreso industria.
• El absurdo, bien presentado y lanzado audazmente, tiene a veces un extraño poder. Aquí tenemos varios ejemplos de etiquetas fantásticas, pero absurdas:
Ejemplo 1: el tatarabuelo de Naranjito montando a caballo.
Ejemplo 2: Imitación de Laurel de El gordo y el flaco, quizás en algún capítulo le daban un naranjazo.
Ejemplo 3: ¡¡¡Molona, ¿eh?!!!. Un tanque hecho de naranjas.
Ejemplo 4: Las naranjas no sé, pero lo extraño del dibujo sí que es insuperable.
Ejemplo 4: Otello, el moro de Venecia, debía ser un forofo incondicional de las naranjas.
Ejemplo 5: Alegre sí que parece el muchacho, sí. Ojalá pudiésemos preguntarle el motivo.
Ejemplo 6: Sin comentarios, ¿alguien lo entiende?
Y… esto ha sido todo. En la actualidad, las grandes empresas exportadoras ya no trabajan tanto sus marcas ni sus carteles publicitarios, debido a la presión de las grandes superficies. Sólo se busca un precio barato y se ha perdido el mimo y la dedicación que le brindaban a su imagen de marca. Pero estos últimos años, gracias a las nuevas tecnologías, han empezado a aparecer agricultores que han abandonado la venta al distribuidor que les asfixiaba con precios bajísimos, que incluso les hacía perder dinero, para, por su cuenta, empezar a vender al consumidor final
a través de Internet.