El blog de Gnomo

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miércoles, 18 de mayo de 2011

Lovecraft en Borges


There are more things

"Repetidas veces me dije que no hay otro enigma que el tiempo, esa infinita urdimbre del ayer, del hoy, del porvenir, del siempre y del nunca. Esas profundas reflexiones resultaron inútiles; tras de consagrar la tarde al estudio de Schopenhauer o de Royce, yo rondaba, noche tras noche, por los caminos de tierra que cercan la Casa Colorada. Algunas veces divisé arriba una luz muy blanca; otras creí oír un gemido. Así hasta el 19 de enero. Fue uno de esos días de Buenos Aires en el que el hombre se siente no sólo maltratado y ultrajado por el verano sino hasta envilecido. Serían las once de la noche cuando se desplomó la tormenta. Primero el viento sur y después el agua a raudales. Erré buscando un árbol. A la brusca luz de un relámpago me hallé a unos pasos de la verja. No sé si con temor o con esperanza probé el portón. Inesperadamente, cedió. Avancé empujado por la tormenta. El cielo y la tierra me conminaban. También la puerta de la casa estaba a medio abrir. Una racha de lluvia me azotó la cara y entré"

(Puedes leer el relato completo aquí.)



El Inmortal

"Emergí a una suerte de plazoleta; mejor dicho, de patio. Lo rodeaba un solo edificio de forma irregular y altura variable; a ese edificio heterogéneo pertenecían las diversas cúpulas y columnas. Antes que ningún otro rasgo de ese monumento increíble, me suspendió lo antiquísimo de su fábrica. Sentí que era anterior a los hombres, anterior a la Tierra. Esa notoria antigüedad (aunque terrible de algún modo para los ojos) me pareció adecuada al trabajo de obreros inmortales. Cautelosamente al principio, con indiferencia después, con desesperación al fin, erré por escaleras y pavimentos del inextricable palacio. (Después averigüé que eran inconstantes la extensión y la altura de los peldaños, hecho que me hizo comprender la singular fatiga que me infundieron.) Este palacio es fábrica de los dioses, pensé primeramente. Exploré los inhabitados recintos y corregí: Los dioses que lo edificaron han muerto. Noté sus peculiaridades y dije: Los dioses que lo edificaron estaban locos. Lo dije, bien lo sé, con una incomprensible reprobación que era casi un remordimiento, con más horror intelectual que miedo sensible. A la impresión de enorme antigüedad se agregaron otras: la de lo interminable, la de lo atroz, la de lo complejamente insensato. Yo había cruzado un laberinto, pero la nítida Ciudad de los Inmortales me atemorizó y repugnó. Un laberinto es una casa labrada para confundir a los hombres; su arquitectura, pródiga en simetrías, está subordinada a ese fin. En el palacio que imperfectamente exploré, la arquitectura carecía de fin. Abundaban el corredor sin salida, la alta ventana inalcanzable, la aparatosa puerta que daba a una celda o a un pozo, las increíbles escaleras inversas, con los peldaños y la balaustrada hacia abajo. Otras, adheridas aéreamente al costado de un muro monumental, morían sin llegar a ninguna parte, al cabo de dos o tres giros, en la tiniebla superior de las cúpulas. Ignoro si todos los ejemplos que he enumerado son literales; sé que durante muchos años infestaron mis pesadillas; no puedo ya saber si tal o cual rasgo es una transcripción de la realidad o de las formas que desatinaron mis noches. Esta Ciudad (pensé) es tan horrible que su mera existencia y perduración, aunque en el centro de un desierto secreto, contamina el pasado y el porvenir y de algún modo compromete a los astros. Mientras perdure, nadie en el mundo podrá ser valeroso o feliz. No quiero describirla; un caos de palabras heterogéneas, un cuerpo de tigre o de toro, en el que pulularan monstruosamente, conjugados y odiándose, dientes, órganos y cabezas, pueden (tal vez) ser imágenes aproximativas."

(Puedes leer el relato completo aquí.)




Tlön, Uqbar, Orbis Tertius

"Al día siguiente, Bioy me llamó desde Buenos Aires. Me dijo que tenía a la vista el artículo sobre Uqbar, en el volumen XXVI de la Enciclopedia. No constaba el nombre del heresiarca, pero sí la noticia de su doctrina, formulada en palabras casi idénticas a las repetidas por él, aunque -tal vez- literariamente inferiores. Él había recordado: Copulation and mirrors are abominable. El texto de la Enciclopedia decía: Para uno de esos gnósticos, el visible universo era una ilusión o (más precisamente) un sofisma. Los espejos y la paternidad son abominables (mirrors and fatherhood are hateful) porque lo multiplican y lo divulgan. Le dije, sin faltar a la verdad, que me gustaría ver ese artículo. A los pocos días lo trajo. Lo cual me sorprendió, porque los escrupulosas índices cartográficos de la Erdkunde de Ritter ignoraban con plenitud el nombre de Uqbar. El volumen que trajo Bioy era efectivamente el XXVI de la Anglo-American Cyclopaedia. En la falsa carátula y en el lomo, la indicación alfabética (Tor-Ups) era la de nuestro ejemplar, pero en vez de 917 páginas constaba de 921. Esas cuatro páginas adicionales comprendían al artículo sobre Uqbar; no previsto (como habrá advertido el lector) por la indicación alfabética. Comprobamos después que no hay otra diferencia entre los volúmenes. Los dos (según creo haber indicado) son reimpresiones de la décima Encyclopaedia Britannica. Bioy había adquirido su ejemplar en uno de tantos remates. "

(Puedes leer el relato completo aquí.)

domingo, 3 de abril de 2011

Lovecraft y Hergé








"La Fundación Hergé acaba de sacar a la luz un compendio de ábumes inéditos realizados conjuntamente por Hergé y el escritor de ciencia-ficción H.P. Lovecraft. Al parecer, Hergé estaba en los inicios de su carrera cuando descubrió los relatos del escritor estadounidense y quedó fuertemente impresionado. El joven historietista escribió una carta a Lovecraft en la que expresaba su admiración y le mostraba algunos de sus dibujos, que el escritor valoró muy positivamente en su misiva de respuesta. A partir de ahí, aunque nunca llegaron a conocerse el persona debido a la distancia, ambos mantuvieron una fluída correspondencia y Hergé acabó desarrollando varias historias a la luz de las ideas y textos que le enviaba Lovecraft. Estos álbumes no habían salido antes a la luz por considerar la Fundación Hergé que contradecían el espíritu de la obra de Hergé y, al ser creaciones de juventud, no suponían una parte representativa de su trabajo."

No, es mentira. Todo lo de arriba es mentira.
Pero hubiese molado, ¿a que sí?

Esta serie de falsas portadas es obra del ilustrador Murray Groat, especialmente dedicado a las criaturas de H.P. Lovecraft.

Observaréis que estamos muy lovecraftianos.
Es por esta exposición sobre lo innombrable que inauguran este jueves 7 de abril por la tarde en Castellón.

lunes, 23 de noviembre de 2009

El cine mudo está por delante de nosotros...

Hay una operación estilística que me cautiva especialmente: recuperar la estética del cine mudo.

Igual que la pintura barroca no es el desarrollo a mejor del pintura medieval, sino expresiones de sensibilidades muy distintas, el cine mudo no ha sido superado por el clásico ni por el moderno, sino que tiene su propio lenguaje y su propio valor. Un lenguaje que tenemos olvidado pero con el que aún podemos entendernos. Y hay quien lo recupera con diversas maniobras cinematográficas.


Éste es el trailer de esta película, un fake que intenta ser una adaptación cinematográfica de La Llamada de Chtulhu de la época de Lovecraft. Siempre me ha parecido curioso que Lovecraft, un escritor de terror tan popular (aunque no en vida), no tuviese ninguna adaptación cinematográfica hasta bien entrados los 60...


Este corto fantasea sobre la imagen que hubiese tenido Matrix en los tiempos del mudo. Me encanta la acertada elegancia con que traducen no ya la parte visual sino los clichés de uno y otro momento...


Este es el tráiler de este peliculón argentino, que se apropio de la estética del mudo para construir un discurso original. Es decir, no intenta imitar sino que utiliza de manera sorprendentemente nueva unas herramientas olvidades. Lo vi en Sitges hace unos años y se lo recomiendo con fervor.

martes, 11 de diciembre de 2007

Aniversarios de 2007 II: H.P. Lovecraft

A la izquierda, Jean Paul Gaultier verano de 2005; a la derecha Junya Watanabe para semana de la moda de londres.

Este 2007 se cumplen también 70 años de la muerte de H.P. Lovecraft, cronista de Chtulhu y otros terribles monstruos primigenios, así como uno de los escritores de terror más populares del XX.
Para celebrar el acontecimiento, La Petite Claudine, blog magistral, ha hecho un excelente seguimiento durante todo el año de Chtulhu y sus amigos a lo largo y ancho de la red, así que a él me remito.
Queremos también recomendar una película bastante desconocida, Providence, el Alain Resnais, el director de Hiroshima mon amour. Puede sorprender que un director tan nouvelle vague haya ido a fijarse en un escritor tan de folletín. Sin embargo, las coincidencias son más de las que parecen...
Por otro parte, en 2006 Siruela tradujo al castellano, muy oportunamente, el primer libro de
Michel Houellebecq, Contra el mundo, contra la vida, un análisis de la obra y vida de Lovecraft. Tan breve y ameno como afinado y poético.
Tampoco quiero dejar de señalar uno de mis relatos breves favoritos de Lovecraft: La leyenda de la Ciudad Sin Nombre.

"Estoy tan harto de la humanidad y del mundo que nada logra interesarme a no ser que incluya, por lo menos, dos crímenes por página, o que trate de horrores innominados procedentes de espacios exteriores..." (Lovecraft)