viernes, 27 de julio de 2012
lunes, 23 de julio de 2012
Crumpled City Maps
veces te has vuelto loco tratando de doblar el mapa justo por las dobleces originales? ¿Cuántas has tenido la tentación de hacerlo una bola y guardarlo de cualquier manera en tu bolsillo o en tu mochila?
Aquí están los mapas que siempre has querido: los Crumpled City Maps. Son suaves, ligeros, bonitos de ver y no le importa ser maltratado. Puedes mojarlos, arrugarlos, aplastarlos... ¡Son prácticamente indestructibles!
Gracias a su práctico y original diseño gráfico, cada mapa te hace posible enconcontrar facilmente tu camino en la ciudad que estés visitando.
Además, cada mapa contiene un índice de todos los monumentos, museos, galerías de arte edificios, lugares históricos y parques que puedes encontrar en el mapa fácilmente. Y aún hay más: también incluye una original lista de los sitios de la ciudad que no puedes perderte, diez lugares elegidos para hacerte vibrar.
Caracterísitcas de los Crumpled City Maps:
· Pudes arrugarlo cuantas veces quieras, el dibujo nunca se estropeará.
· Es súper resistente y puede mojarse.
· Sólo tardarás dos segundos en abrir o cerrar este mapa ligero.
· Incluye la información más relevante sobre la ciudad y recomendaciones turísticas.
· Sólo pesa 20 gramos.
· Mide 87 x 58 cm. desplegado.
· Diseñado por Emanuele Pizzolorusso para Palomar.
¿Qué mapas tenemos? Pues los de nuestras ciudades favoritas: París, Londres, Berlín, Nueva York, Barcelona, Ámsterdam y Milán.
Ahora, ¡a visitarlas todas!
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qué cosas tan molonas tienen en Gnomo
viernes, 20 de julio de 2012
It must be love
Emotion Bulb from danielle dim on Vimeo.
(Vía)
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jueves, 19 de julio de 2012
miércoles, 18 de julio de 2012
viernes, 13 de julio de 2012
martes, 10 de julio de 2012
Carteles de naranjas e ilustración publicitaria
Nuestros amigos de Naranjas Ché han hecho una selección de etiquetas y carteles naranjeros y nos comentan las temáticas más habituales que se usaban para la venta de naranjas. Os recomendamos a Naranjas Che, quienes se han encargado de buscarnos todas estas imágenes. Están en Sagunto (Valencia), una ciudad a la que le tenemos mucho cariño, y producen naranjas ecológicas, mandarinas, clementinas, limones, pomelos y otras cosas menos conocidas como limas y el kumquat o naranja amarga, que descubrimos este invierno y nos entusiasmó. Se pueden comprar naranjas a través de su web www.naranjasche.com.
Temáticas en etiquetas naranjeras más destacables:
Ejemplo 2: Imitación de Laurel de El gordo y el flaco, quizás en algún capítulo le daban un naranjazo.
Ejemplo 3: ¡¡¡Molona, ¿eh?!!!. Un tanque hecho de naranjas.
Ejemplo 4: Otello, el moro de Venecia, debía ser un forofo incondicional de las naranjas.
Ejemplo 5: Alegre sí que parece el muchacho, sí. Ojalá pudiésemos preguntarle el motivo.
Ejemplo 6: Sin comentarios, ¿alguien lo entiende?
Y… esto ha sido todo. En la actualidad, las grandes empresas exportadoras ya no trabajan tanto sus marcas ni sus carteles publicitarios, debido a la presión de las grandes superficies. Sólo se busca un precio barato y se ha perdido el mimo y la dedicación que le brindaban a su imagen de marca. Pero estos últimos años, gracias a las nuevas tecnologías, han empezado a aparecer agricultores que han abandonado la venta al distribuidor que les asfixiaba con precios bajísimos, que incluso les hacía perder dinero, para, por su cuenta, empezar a vender al consumidor final a través de Internet.
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Es un poco extraña la idea de componer un palíndromo...
Es un poco extraña la idea de componer un palíndromo cuando tienes una invasión alienígena justo sobre tu cabeza. Sobre el barrio de Ruzafa había suspendida una enorme concha anacarada en forma de tigre de cerámica. Gigante. Gigante y llena de extraterrestres chinos adolescentes dispuestos a combatir con nosotros sobre un ring lleno de barro y de excrementos de ballena por el dominio de los más profundos abismos de las lunas de Júpiter, lujosas suites llenas de diamantes y champagne del caro. Nada de eso importaba. Ni siquiera veía a la muchacha de pechos convexos que reposaba sobre mi mesa chupándose el coño con el ojo del culo. Nada de eso me importaba. Necesitaba resolver un palíndromo que contuviese "da para paja".
Llegaron los alienígenas y me obligaron a llevar una naranja en la cabeza y más de la mitad de las naranjas que recogeron se las llevaron a un planeta más allá de la Albufera donde se dedicaban a tirar petardos todo el día y a comer arroz. Gran arroz extraño, como de sushi, que trituraban en grandes máquinas con forma de pato defecador. Después lo embotellaban y se lo vendían a un señor con acento de Sueca pero cara de chino que siempre los miraba con cara muy seria desde detrás de un frigorífico antes de firmar el contrato. Después cogía un tigre de cerámica y lo pintaba como de tomaca de Manises pero sólo tenía azules y ultravioletas.
Necesitaba vivir en un coche lleno de descampados que celebrasen todos y cada uno de los días del advenimiento de una raza prehistórica de marcianos. Que contuviese un saco de petardos con los que poder llamar por teléfono a la más lejana de las estrellas para organizar una productora de porno y rodar la segunda parte de El virgo de Vicenteta. Todo esto les explicaba a mis captores mientras girábamos y girábamos dentro de la nebulosa, la misma que me había llevado hasta cada el día en que cogí a la madre de todas las borracheras por el cuello y le expliqué todo lo que llevaba años pensando. Al final ganó ella, claro, pero porque le ayudó un elefante.
No sé qué es un labio leporino pero puedo recitar de memoria los nombres de todos los emperadores alienígenas que nos invadieron aquella mañana de invierno de 1712. No lo parece pero están entre nosotros, atacándonos con forma de naranja, de mandarina y de níspero, haciéndonos creer que la mejor forma de alcanzar la felicidad es llenar de pájaros cualquier libreta que nos encontremos tirada dentro de una maleta grande como una ballena. Entonces y sólo entonces es cuando despierto y me doy cuenta de que Rosemary's Baby es una estafa, una gran estafa, la estafa definitiva y el salto sin red del maestro paellero Alfred Hitchcock, que querría que todos los valencianos se disfrazaran de Han Solo pero al final se quedó sin galletas.
Las chicas con gafas enormes son alienígenas. Las chicas con gafas enormes tienen tetas gigantes y culos turgentes que continúan en piernas de gallina con las que te cogen y te llevan volando a una isla. Sobre el peñón más alto hay un volcán activo y allí tienen su nido mágico, volador, con estrellitas, que gira como un gif animado. Te sueltan para darte de comer a sus polluelos, que son huevos de piedras con penes gigantes, que te dan de pollazos en la cara para rompértela. Pero consigues escapar y caer al volcán y allí todo es felicidad y hay máquinas de cerveza que te expenden latas o te la eyaculan en la cara. Y cantas, ríes y gritas sin saber si a la vuelta de la noche habrá más niños que los que cantan sobre la valla.
No tienes otra situación más extraña en tu vida que aquélla, cuando la madre de tu madre te saludó agarrándote por la oreja. Y tú querías decirle "¡para!" pero el emperador de los marcianos apareció en su carro de fuego. Sus dieciséis lenguas ondulando, su diadema de leones lanzando fuego por los ojos y los hongos que le brotaban de las orejas hablándote con voz de pito, porque tú sólo puedes entender los tonos graves. Eres el feto y el monolito. Eres la nave espacial y el teniente nazi en el cuerpo de una serpiente, que eyacula una y otra vez lenguas bífidas. Eres un vacío que ya ni sabe lo vacío que está. Porque quieres que los marcianos invadan Valencia y no que lo quemen todo sino que lo hundan hasta el Miguelete, para convertirnos todos en tritones, flotar en pelotas y follar todo el día.
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