¡Puaj! ¡El abuelo se ha vuelto a dejar la dentadura en mi vaso!
Nooo, de repente, las dentaduras postizas ya no son sólo cosa de abuelitos. Pon en el congelador una tanda de sonrisas congeladas y déjalas caer en cualquier vaso.
Estos cubitos siempre te devolverán la sonrisa. A ti y a tus estimados invitados
El que esté libre de pecado que explote la primera pompa. Todos hemos dejado ese chicle sin sabor, masticado durante horas, en algún lugar... inapropiado. Ahora es nuestro turno de asumir las consecuencias. Pegando estos desagradables (pero de lo más divertido) imanes en tu nevera, redimirás tus pecados infantiles y juveniles.
¿Has abierto ya tantas botellas con la boca que apenas te quedan dientes? No te preocupes, tenemos la solución. Esta dentadura te ayudará a que tus muelas del juicio no tiemblen cada vez que vas al súper a comprar cerveza.



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