Muchos científicos
afirman que la colonización del espacio es un paso deseable y tal vez inevitable en el futuro de la humanidad. Stephen Hawking
está convencido de que el espacio es el lugar del futuro de la raza humana.
En un futuro no muy lejano, el crecimiento de la población y la necesidad de recursos naturales nos presionará a colonizar de nuevos hábitats, como la superficie de los océanos de la Tierra, las profundidades marinas, el espacio orbital terrestre próximo al planeta, la luna y los planetas cercanos, así como a crear minas en el sistema solar para poder extraer energía y materiales. Los humanos deberíamos ser capaces de terraformizar otros planetas antes de tener necesidad extrema. Si nos encantamos, haremos tarde y luego todo serán prisas...
Así pues,
¿dónde vivirán nuestros hijos?
Marte terraformado
Marte podría estar en la zona habitable durante un tiempo. Marte podría ser un primer paso en la colonización del espacio, dándole a la humanidad algunos miles de años adicionales para poder desarrollar una tecnología espacial superior y poderse asentar en los bordes del sistema solar.
Marte es el foco de muchas especulaciones y
estudios serios sobre posibles colonias. Es el planeta más fácil de alcanzar desde la Tierra en términos de energía requerida, pero aún así un viaje allí podría llevar, con la tecnología actual, entre seis y siete meses en el espacio.
Aunque un humano desprotegido perdería el sentido en cerca de 20 segundos y podría sobrevivir no más de un minuto en la superficie de Marte, las condiciones de Marte son mucho más cercanas a la habitabilidad que las temperaturas extremadamente frías y cálidas de Mercurio, el horno de la superficie de Venus, o el frío criogénico de los planetas exteriores. Hay hábitats naturales en la Tierra en los que los humanos hemos probado las condiciones de vida en Marte: vuelos en globo a altas temperaturas, el frío extremo del Ártico y de la Antártida y algunos desiertos.
Las similitudes de la Tierra con Marte lo hacen muy buen candidato para la terraformación. Aún así, el planeta más parecido a la Tierra en su composición general es Venus.
Las ciudades flotantes de Venus
El cielo de Venus disfruta de condiciones muy similares a las de la tierra. La superficie del planeta es un horno, pero, enfocado desde otro ángulo, lo que sucede es que en Venus el el nivel del suelo está demasiado lejano del nivel uno de la atmósfera. En el nivel de las nubes altas, Venus podría ser un paraíso.
Varios científicos han propuesto la construcción de ciudades flotantes, que podrían usarse como colonias humanas y como un primer paso para la terraformación del planeta.
Los océanos subacuáticos de Europa, luna de Júpiter
Se considera que Europa, luna de Júpiter, posee, bajo su gruesa capa de hielo, un océano líquido, que podría ser habitable. Pero antes de llegar al océano líquido bajo la superficie, se deberían excavar varias decenas de kilómetros, algo que llevaría tiempo, y requeriría algún lugar donde habitar mientras se lleva a cabo la tarea. Sin embargo, la radiación proveniente de Júpiter haría difícil establecer una colonia.
En un reciente estudio se ha estimado que Europa tiene suficiente cantidad de agua líquida y que ésta tiene una elevada concentración de oxígeno, incluso mayor que en nuestros mares. Concentraciones semejantes serían suficientes para mantener no sólo microorganismos, sino formas de vida más complejas. Así, puede que exista vida en estos océanos bajo los hielos, en un entorno similar a aquél existente en las profundidades marinas de la Tierra.
Titán, luna de Saturno
Titán, luna de Saturno, también es una opción considerada importante por la potencial presencia de helio-3, importante para generar energía. Titán tiene en su atmósfera metano y nitrógeno, y se cree que hay agua líquida y amoníaco bajo la superficie que emergen sobre ella por medio de actividad volcánica. La atmósfera de Titán es una protección contra la radiación solar. Sin embargo, la presión, la baja temperatura y la gravedad presentan serios obstáculos.