Investigador insaciable e inventor tenaz, Nikola Tesla fue un científico visionario. El primero en preocuparse de temas ecológicos: la finitud de los recursos energéticos, la necesidad de explotar energías limpias e inagotables frente a la dependencia del petróleo o el peligro nuclear (cuando la gente de su tiempo estaba emocionadita, emocionadita, emocionadita con la energía atómica).
Inventó la radio, domesticó la corriente alterna con el motor de inducción polifásico, revolucionó el campo del electromagnetismo, exploró las posibilidades de la 'luz fría', dio su nombre a la unidad de inducción magnética, sus inventos consiguieron iluminar metrópolis, enviar la electricidad a miles de kilómetros de distancia, construir grandes centrales hidroeléctricas...
También investigó cómo conseguir la transmisión inalámbrica de electricidad y exploró las posibilidades de la luz fría, que posibilitaría transformar la energía invisible de las ondas de radio en energía luminosa.
En su vida personal, pareciera que Tesla fue más personaje que persona. Estaría marcada por una contradicción ciertamente complicada: conjugaba como buenamente podía su afán de notoriedad con una misantropía enfermiza. Su laboratorio lo visitaban figuras célebres como Sarah Bernhardt o su gran amigo Mark Twain, pero en los actos sociales era incapaz hasta de dar la mano a la gente, a lo que se suma su imponente figura de dos metros. Por otra parte, siempre quiso dar a conocer sus inventos y descubrimientos y era políglota desatado: estudió doce idiomas y llegó a manejarse con fluidez en al menos seis.
Estas excentricidades y falta de interés comercial han ensombrecido su figura. O más bien la han iluminado con un halo pop y paracientífico.
La otra gran figura científica de su tiempo fue todo lo contrario: Thomas Alva Edison estaba más interesado por las patentes y el desarrollo comercial de su factoría de inventos que por ampliar el conocimiento y las capacidades humanas. Ambos investigadores llegaron a colaborar, pero sus desavenencias son legendarias.
Todo esto se explica mucho mejor en libro Yo y la energía, recientemente publicado por Turner.
Incluye un prologazo de Miguel Ángel Delgado y dos textos del propio Tesla: el ensayo El problema de aumentar la energía humana y la autobiografía Mis inventos.
Queréis saber más cosas sobre Nikola Tesla, ¿verdad?
· En 1956 la revista Popular Science publicó una biografía ilustrada.
· Tecnología Obsoleta le dedica un par de entradas con chicha: 1 y 2.
· Miguel Ángel Delgado, prologuista del libro, sintetiza en nueve puntos por qué todo el mundo debería conocer a Tesla.
· Orxata Sound System le dedica una canción.
"El presente es vuestro. El futuro, sin embargo, me pertenece."


