"Desde la noche de los tiempos, los pergaminos han sucedido a las tabletas de arcilla, los libros a los pergaminos y los casetes a los libros. Circe quiere saberlo todo, conocerlo todo y guardarlo todo."
No lo digo yo, lo dijo Ulysses en el siglo XXXI. Los casetes, entonces, eran capaces de contener todo el saber del Universo.
Los casetes son unos entreñables objetos de un futuro que ya pasó. ¿Recuerdas los días antes de la música digital y los iphones? Si la respuesta a esta pregunta es sí, seguramente también tú grababas recopilatorios de tu música favorita en aquellas maravillosas cintas vírgenes para compartirlos luego con tus amigos o tus ligues.
Si perteneces a la última generación cuerda, la que vivió su infacia en los 80, estas cintas te han acompañado en muchos de los momentos más importantes de tu vida. Los has escuchado una y otra vez hasta desgastarlos, los has enrollado con un lápiz, los has cargado en walkmans más pesados que tu mochila, has grabado mezclas para todo tipo de fiestas y sabes que tienen dos caras. (Lo de las dos caras no es ninguna tontería: para los niños del mañana, que los aparatos tengan dos caras es toda una rara avis.)
No te preocupes: si lo echas tanto de menos como nosotros, vamos a proponerte un montón de objetos con los que rememorar un montón de buenos temas.
¿Eres un desastre recordando dónde aparcaste el coche? ¿Vas a hacer algo y por el camino ya se te ha olvidado? Déjale mensajes a tu yo del futuro para que no se te olvide nada. Apretando el botón rojo graba hasta doce segundos y apretando el botón verde los reproduce.
¿Eres tan analógico que lo de grabar mensajes no te hace falta porque siempre vas por ahí con tu libreta y tu lápiz? Entonces, si quieres usar un casete como llavero, querrás llevar esta auténtica cinta tamaño mini siempre encima. Un llavero que tus llaves estarán orgullosas de lucir.
Internet está acabando con el romanticismo musical. Antes nos currábamos mezclas en cintas para pasarle nuestras canciones favoritas a quien quisiésemos ligarnos. Luego ya grabábamos archivos en cedés, que es como mucho más aséptico. Pero ahora nos conformamos con pasar enlaces del Grooveshark o incluso del Youtube y creemos que vamos listos. Pues no señor, esa no es manera de demostrar nuestro amor.
¿Quieres recuperar el romanticismo analógico? Tenemos la solución: graba tu cinta única en el mundo añadiendo las canciones en este usb y entregándolo a tu persona favorita dentro de una cinta de cassette.
Si de verdad, de verdad te gustan los casetes, si uno de ellos fue el primer regalo de tu primer amor verdadero, si te negabas a admitir que de tu cinta favorita ya no se escuchaba nada, si pasabas horas y horas decorándolos, querrás llevar uno de ellos bien cerca del corazón. Para eso tienes este auténtico casete en miniatura convertido en un flamante broche. Esto es amor analógico.




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