La delicadez amanuense y la colorida fantasía de Ana Montiel me tienen absolutamente arrebatada. Cómo aúna la irrepetible unicidad del trabajo manual con los ritmos matemáticos de sus estampados es para mí un misterio maravilloso.
Las ilustraciones de Yoko Tanji huelen a hojas mojadas y a sueños raros. Son un cóctel pictórico de cultura japonesa y fascinación por lo europeo desde una sensibilidad muy personal.
Muy japonesa y muy europea, como Ghibli, A medio camino entre el imaginario europeo y
En las delicadas ilustraciones de Hanna Konola, el trabajo manual se mezcla con un minimalismo nórdico. El resultado son ilustraciones y estampados de una hermosura tan sencilla como fascinante.
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