sábado 7 de noviembre de 2009

Berlín


Como este lunes se cumplen veinte años de la caída del Muro de Berlín, hemos querido hacer un repaso a esta ciudad que últimamente tiene arrebatado al mundo entero, y con razón. ¿Os acordáis de cuando fui a Berlín a visitar a Fermín? Bueno, pues os cuento un podo lo que hicimos, además de hartarnos de Pan y Mantequilla, por si os sirve de guía…

Lo primero a lo que acudimos raudos y emocionado fue a las rutas del Berlín Subterráneo. Nos hicimos ésta sobre los refugios de la Segunda Guerra Mundial y ésta sobre los búnkeres de la guerra fría, que todavía están operativos y listos para su uso, camuflados en estaciones de metro. Y nos quedamos con ganas de hacer todas las rutas. Berliner Unterwelten es una asociación privada que se dedica a descubrir y mostrar al público el Berlín que se oculta bajo sus pies. Entre las idas de olla de Adolfito el Friki y los alucines de la época comunista, Berlín está lleno de universos ocultos. Y bien recientes. Abres una puerta de aspecto inocente de una estación del metro y la puedes flipar.

Tampoco deja de molar hacer un poco el guiri y dedicar un día a los museos. El más mejor, claro, es el Pergamonmuseum, donde destacan por su propio peso el Altar de Pérgamo, la fachada principal del Mercado de Mileto y la Puerta de Ishtar. También molan caño las esfinges galtudas :)

Mola mucho visitar el Spreepark, un parque de atracciones abandonado de los 90. Pero lo están desmantelando y cada vez cuesta más colarse y es más fácil que te pillen los vigilantes. Nosotros fuimos así escondiditos y no tuvimos problemas, pero dicen que si te pillan, te haces el sueco (is not allowed to be here? really? we didn’t know…) y les das cinco euros y no pasa nada. La explanada de los dinosaurios extintos es una pasada. Le han dedicado un documental que me muero por ver.

Una vez se acaba el muro y siguiendo en dirección al Alexanderplatz por el río, hay algunos garitos en plan playeros que molan caño. Hay uno que parece salido de una peli de Rob Zombie, con antiguas piezas de feria que para mí que las han sacado del Spreepark.

Otra visita obligada es la casa okupada más famosa, Tacheles. En la parte de abajo hay terracitas molonas, aunque el bar más barato es el de arriba del todo y tiene una vista genial. En la segunda planta hay artistas de todo tipo. Si la puerta principal es de pago porque hay espectáculo en el patio, puedes ir por las escaleras y subir por el edificio. Abajo además tienen una sala de conciertos en en la planta de los cines a veces montan raves.

Todo esto y más fue lo que hicimos. Y beber mucha cerveza, que es un vicio. Ya iremos desgranando más actividades. Y el que tenga más propuestas, por favor que nos las cuente. Que todavía nos queda mucho Berlín por disfrutar.